junio 2, 2020

¿60 años de revolución?

Una revolución social se evidencia cuando las estructuras de un anterior sistema se sustituyen por otras, cuando los grupos sociales transmutan sus privilegios y estos cambios cuentan con el entusiasmo mayoritario de la población. Una vez transformadas y consolidadas las estructuras, el entusiasmo decae o desaparece porque el objetivo esperado se ha alcanzado o porque las expectativas se desvirtuaron, y llegado ese momento el proceso  revolucionario cesa.

Con la fuga del dictador Fulgencio Batista el  primero de Enero de 1959 se instala en Cuba un poder revolucionario. El ejército y la policía fueron desmantelados, pasando a los soldados rebeldes de las montañas y combatientes  de las ciudades, la defensa y el orden público. Manuel Urrutia ocupa la presidencia y Miró Cardona la de  primer ministro. Ambas personalidades, por su historial, ofrecían una imagen de gobierno liberal y democrático. Sin embargo, la Constitución de 1940 no fue restituida y en su lugar se promulgó la “Ley Fundamental”, dejando sin funciones al poder legislativo. Fidel Castro, líder indiscutible de la revolución, ocupó la jefatura del ejército, pero por poco tiempo. En Febrero sustituyó a Cardona y en el mes de julio Urrutia se refugió, disfrazado de lechero, en la embajada venezolana. Castro se negó a colaborar con un Presidente que manifestaba preocupación por la influencia que venían ejerciendo los comunistas del Partido Socialista Popular (PSP) dentro del gobierno. Peor suerte tuvo el comandante Huber Matos, el cual fue condenado a veinte años de prisión por expresarle a Castro, en una carta de renuncia, la misma preocupación.

Los partidos políticos existentes dejaron de tener funciones porque desde temprano Castro anunció que las elecciones no eran necesarias. Las organizaciones revolucionarias, que asumieron la lucha armada frente a la dictadura y el PSP se agruparon en julio de 1961 con el nombre de Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) y al siguiente año se tornaron en el Partido Unido de la Revolución socialista de Cuba (PURS). Partido único, cuyos miembros serían seleccionados.
En Enero del primer año de gobierno, la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) fue sustituida por una directiva provisional, adicionándole al histórico sindicato el adjetivo Revolucionaria (CTCR). Pocos meses después sería eliminada la independencia sindical. A partir de entonces los sindicatos no establecerían reclamos, sino apoyo a la revolución. La idea de que la revolución garantizaría beneficios a los trabajadores tuvo su fundamento. En Marzo, se rebajaron las tarifas del alquiler y electricidad en un 50%. Se aumentó el salario mínimo y el  medio creció. Pero la ampliación de la oferta monetaria, producto de estas medidas sin correspondencia productiva, tuvo consecuencias. En 1962 se estableció el sistema de racionamiento, aún hoy persistente y el Ministerio de Trabajo asumió la facultad de fijar salarios y condiciones laborales. Al mismo tiempo se congelaron los salarios y se disminuyeron los de la privilegiada “aristocracia laboral”
Otros factores como la campaña de alfabetización, con la participación de miles de estudiantes y colegiales, la ampliación de  posibilidades educativas y de salud, sobre todo dirigido hacia el campo, donde se apreciaba un déficit en ese sentido, mantuvieron el entusiasmo y la confianza hacia el líder  carismático, que casi a diario y durante horas televisivas, se ocupa de explicar las dificultades y prometer un futuro prodigioso, sin que ninguna otra voz pudiera cuestionarlo. También la ignorancia y el miedo arroparon el entusiasmo. Todos los medios de difusión respondían al Gobierno. Los comités de defensa de la revolución (CDR), que en cada cuadra debía monitorear la  actividad contrarrevolucionaria, también informaba sobre aquellos que no mostraban el entusiasmo necesario. Las leyes y tribunales revolucionarias eran implacables. Solo en el primer año del nuevo gobierno fueron fusiladas 1.360 personas.

El 17 de Mayo de 1959 se promulgó la Ley de Reforma Agraria, con la cual se limitaba la tenencia de tierras por encima de las 400 hectáreas y en 1963 una segunda ley, limitó la propiedad a 67 hectáreas. Si bien es cierto, que 200.000 campesinos, anteriormente arrendatarios, se convirtieron en propietarios, los terratenientes fueron suprimidos y se redujo significativamente a los productores medios la dimensión de sus haciendas El objetivo de eliminar los latifundios no se cumplió porque los mismos fueron mantenidos por el Estado. En 1963 las granjas estatales tenían como promedio 10.000 hectáreas de extensión y el 70% de las tierras las poseía el Estado.
En Octubre de 1959 la Ley de Reforma Urbana eliminó el derecho de propiedad sobre toda vivienda destinadas al alquiler. Los inmuebles pasaron al Estado, para que en un plazo de cinco a veinte años convertir a los moradores en propietarios, siempre que continuaran pagando el alquiler al nuevo dueño. Quienes  abandonaron el país definitivamente, también perdieron su vivienda, así como quienes  incurrieron en delito contrarrevolucionario.
En Julio de 1960 se confiscaron las propiedades de personas naturales o jurídicas con nacionalidad norteamericana.
La ley de Nacionalización de la Enseñanza de 1961 eliminó la enseñanza privada y confiscó todas las propiedades vinculadas a la instrucción. En el mismo año se anunció sorpresivamente un canje de moneda, por el cual los depósitos bancarios superiores a los 10.000 Pesos serían confiscados. El capital líquido no podía eludir la política expropiatoria.
En 1962 le tocó el turno al comercio mayorista y minorista, ocupando el Estado el 70%  de este sector económico. También fue confiscada la banca, independientemente de la nacionalidad del dueño. Todos los medios de comunicación social; prensa, radio, televisión, teatros y cines fueron expropiados en ese año. 

Los dinámicos cambios socio-económicos y políticos ocurridos en estos primeros años crearon tensiones internas y externas.

Revolucionarios, que lucharon contra la dictadura batistiana y que entendieron como una traición el establecimiento de un sistema socialista en lugar de restaurar la democracia, como era su objetivo, se convirtieron en contrarevolucionarios. Emplearon los mismos métodos en la lucha contra Batista;  sabotaje, terrorismo y alzamiento en las montañas. Miles de inconformes se exiliaron y parte de ellos regresaron a Cuba en 1961 como expedicionarios armados, en la  conocida invasión de Bahía de Cochinos, donde fueron derrotados, al igual que el resto de los que intentaron derrocar al Gobierno.
La mayor tensión externa se produjo con el gobierno de USA. Las primeras muestras de inconformidad del gobierno norteamericano tuvieron lugar por la confiscación, sin remuneración adecuada, de las tierras pertenecientes a sus ciudadanos. A mediados de 1960 las empresas norteamericanas se negaron a refinar el petróleo soviético que Cuba decidió importar, y en julio, el senado estadounidense aprobó la reducción de la importación del azúcar cubana, la cual fue suprimida totalmente en diciembre. En 1961 se rompieron las relaciones diplomáticas entre los dos países y la CIA organizó la invasión de Bahía de Cochinos. En 1962 el presidente Kennedy decretó el embargo comercial contra Cuba. La mayor tensión tuvo lugar ese año con la crisis de los misiles, la cual puso en riesgo una tercera guerra mundial.
También se produjo un distanciamiento con los países latinoamericanos. En 1962 Cuba quedó excluida de la Organización de los Estados Americanos (OEA) bajo el argumento de su acercamiento a la Unión Soviética. Por supuesto que en la decisión influyeron las presiones de USA, pero también el apoyo de Cuba a grupos que aspiraban derrocar determinados gobiernos violentamente.

Con la Unión Soviética se estableció una estrecha cooperación. A principios de 1960 se firmó un acuerdo comercial, por el cual este país se comprometía a suministrar petróleo, así como adquirir un millón de toneladas de azúcar y otorgaba 100 millones de dólares de crédito a la Isla. Esta relación se incrementó en los años subsiguientes, sobre todo en el aspecto militar. Cuba recibió todo tipo de armas, incluyendo los  misiles que originaron la mencionada crisis. A la sazón, 40.000 soldados soviéticos se encontraban en Cuba. También con China y con el resto de los países socialistas se crearon relaciones comerciales y diplomáticas de envergadura.

En los cinco primeros años de poder revolucionario se produjeron los cambios fundamentales para liquidar las bases  del sistema capitalista y republicano e instaurar el sistema socialista de un solo partido y propiedad estatal de los medios de producción.

El traspaso de propiedades al Estado comenzó desde la misma llegada al Poder con la recuperación de los bienes malversados por el anterior gobierno. Bajo esta divisa y amparados en la Ley Fundamental, que sustituía a la Constitución de 1940, se sentaron las bases jurídicas para las subsiguientes confiscaciones sin las adecuadas indemnizaciones que en la Constitución se preceptuaban. El empleo de la neolengua se utilizó desde muy temprano para designar como nacionalizaciones la avalancha de confiscaciones. La reforma agraria, la urbana, la eliminación del comercio y de la educación privada, así como  la confiscación de la banca afectaron  a los propietarios cubanos fundamentalmente.
Se ha establecido el criterio de que el  gobierno de USA ha sido el causante, por su enfrentamiento al gobierno cubano, de la radicalización de una revolución pretenciosa en su inicio en restaurar la democracia. Pero la alta dirigencia cubana no podía ignorar una reacción de USA ante las confiscaciones a sus empresas sin indemnización o con ridículas propuestas de compensación económica. Tampoco parece creíble el argumento de un precio más bajo para sustituir las compras del petróleo americano por el soviético. Las empresas refinadoras americanas pertenecían a las productoras del carburante y era previsible que se negaran a refinar un producto ajeno. Los beneficios de precios no eran comparables con los obtenidos de la cuota  azucarera, que a precios preferenciales pagaba el país de mayor intercambio comercial con la Isla. Tampoco podía ver USA con buenos ojos en medio de la guerra fría el acercamiento con la Unión Soviética y el avance  de las ideas y métodos comunistas que se venían produciendo en Cuba. Con ello no pretendo justificar la actuación norteamericana, sino cuestionar los pasos seguidos por la dirigencia cubana, los cuales mostraron más bien una provocación que una reacción.
Para concluir, y retomando el primer párrafo de estas notas, se observa que en un quinquenio la dirigencia cubana logró suprimir el anterior sistema económico, social y político; instaurar otro e incluso consolidarlo. El triunfo en Bahía de Cochinos y la derrota de los grupos armados en las montañas, aseguró internamente el imperio del nuevo sistema. El compromiso de USA con la Unión Soviética de que  Cuba no sería atacada para poner fin a la crisis de los misiles,  logró lo mismo externamente.

Independientemente de los resultados para Cuba, en el periodo 1959-1963 se realizó y consolidó una revolución social. No me atrevo a afirmar que el proceso revolucionario concluyó al final de ese quinquenio. El historiador Rafael Rojas lo sitúa en 1968, pero sin dudas, la mayor dinámica en las transformaciones de la sociedad y la consolidación del nuevo sistema se produjeron en esos cinco primeros años. Fuese en 1963 o en 1968, la revolución concluyó para darle paso a un largo periodo de estancamiento, arbitrariedades y aseguramiento de un poder total a cualquier precio.
¿60 años de revolución? No, eso es un mito más. 60 años de dictadura totalitaria.
Emilio Hernández

Fuentes:
_ Mesa-Lago, Carmelo “Buscando un modelo económico en américa latina” Pag. 183-189
  Estado de SATS “Confiscación de propiedades en Cuba: pasado, presente y futuro” https://www.cubanet.org/destacados/cuba-confiscaciones-pasado-presente-futuro/ Rojas, Rafael “El arte de la espera” Pag. 211-220